Somos escritores, no somos distintos

Cada día, durante mi jornada laboral (soy administrativa, en el departamento de facturación de una empresa de ambulancias y oxígeno) escucho post de otros días, charlas, coloquios, de otros escritores, de editoriales, editores, noticias culturales, entrevistas a autores, consejos de escritores consagrados (así he conocido al gran Eduardo Galeano y su filosofía de vida y sus frases, la humildad de Eduardo Mendoza, o del único e inigualable Delibes).

Y, 17 de marzo, hoy he tenido el placer de escuchar una mesa redonda de los cinco finalistas del pasado año al premio Amazon, impartida por la organización AEN(autores españoles noveles) de la que formo parte como socia.

Ha sido tan enriquecedora y constructiva que no dudo que la escucharé en más ocasiones. Aconsejo recurrir a estas charlas donde los autores hablan desde la humildad y con el corazón y son muy generosos con sus consejos y ánimos para que sigamos adelante con nuestros sueños.

Nadie llega alto en dos días. Esto de la escritura es un camino de piedras, espinas, caminar descalzo y pincharte mil veces, sangrar, limpiarte, curarte y volver a sangrar. Pero cuando se alcanza el sueño, cuando tienes tu propio libro en las manos, sabes que todo esto ha sido un trayecto que ha valido la pena tanto, que volverías a sufrirlo mil veces más.

Estos cinco autores son escritores noveles, autopublicados y que han luchado por llegar hasta donde han llegado con ilusión y perseverancia. Creyendo en ellos. Confiando en sus letras. Limando sus trabajos, presentando calidad y defendiendo sus historias. Y me ha encantado. Porque he sentido que hablaban por mi y por muchos compañeros, en muchísimas ocasiones, con la diferencia de que yo no he llegado a finalista de ningún premio, pero no dudo que lucharé e intentaré llegar, igual que lo han logrado ellos.

Los autores autopublicados tenemos un estigma que tenemos que reconocer y contra el que tenemos que capear.

Es cierto que hay mucho libro en el mercado. Es cierto que hay mucho autor que lanza lo primero que escribe, sin corregir, sin maquetar, sin presentar como es debido. Con la calidad que el lector se merece. Dejando el trabajo de muchos otros por el suelo, en el momento que dices que eres autopublicado. Es difícil presentarte en una librería con tus libros bajo el brazo y decir que no tienes editorial.

El mundo editorial irá dando giros. El trabajo de los autores autopublicados se verá recompensado. Estoy segura de ello.

Cuando un lector está en una librería y tiene un libro entre sus manos no mira si es de tal o cual editorial, mira el contenido, mira la sinopsis y decide qué le atrae y qué compra y luego en su casa, una vez leido, no va a recomendar que lo leas porque es de la editorial que es, sino por que es el libro que es, del autor que es y porque le ha gustado.

Ahí está el trabajo del autor autopublicado, el de currarse el contenido, el de corregir mil veces y si puede ser mil y una y después contratar un corrector profesional. El de maquetar de un modo profesional, contratar un diseñador profesional e invertir por tu obra. Aquello que tu lanzas al mercado debe ser tan profesional que ni la propia editorial distinga entre sus libros y el tuyo. Así lo veo yo. Y así será como el autor autopublicado llegará donde se merece llegar.

No con esto quiero decir que mañana mismo firmaría con una editoria si me ofreciera las condiciones acordes a cualquier escritor que quiere que su libro esté en todas las librerías nacionales e internacionales y en todas las plataformas. Porque mentiría. Sí firmaría.

Es constante el trabajo de un autor novel, después de haber escrito una novela. Que va a diario a trabajar, hace una jornada más o menos larga, vuelve a casa, dispone de sus quehaceres y su familia y busca las horas que le faltan al día para escribir, acostándose a las tantas, orgulloso por haber conseguido escribir varios capítulos, no sé cuantas palabras o no sé cuantas páginas(cada uno lo medimos a nuestro modo). Robando horas al día, llamando a radios, pidiendo citas a periódicos, a revistas, te presentas a bibliotecas para charlas, promocionas tu libro a diario en redes sociales, sin pretender caer pesado, y lo lanzas con esa ilusión, que llegue al máximo de lectores, que el boca a boca funcione y que las librerías a las que vas llamando te lo acepten. Esto es tan gratificante como tedioso, porque lo es, acabas orgulloso y agotado, pero es un trabajo impresionante e imprescindible.

Estoy orgullosa porque mi primera novela auto publicada, autoeditada, está en todas las librerías de este país que he visitado y me la han aceptado y me encantaría haber visitado más, pero la vida da hasta donde da.

Estoy orgullosa porque he presentado la novela en más lugares de los que hubiera imaginado jamás. Me he especializado en programas de radio, en charlas, mesas redondas, presentaciones en casales, bibliotecas, camping y a nivel privado. Y todo esto, también lo hubiera hecho si hubiera sido un libro de editorial, porque el momento promoción me apasiona y me presto a lo que sea necesario, pero habiéndolo organizado todo desde casa, con esfuerzo y tesón, ha significado todo y más.

Así pues animo a los autores noveles a auto publicar. Hacer cursos. Lanzar calidad. Promocionar con ilusión. Creer en el trabajo de uno mismo y unirse a otros autores. Todos cabemos en el barco y nadie debe lanzar a nadie al agua. De ahí que agradezca el haber llegado a esta charla y haberla disfrutado porque me ha parecido que los autores que han participado han compartido ideas, consejos, experiencias que los hace más apreciados si cabe y generosos si cabe.

Os comparto el enlace de este encuentro/charla tan interesante e importante para tener en cuenta: https://youtu.be/yqhbesqbGLI

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