Felicidad absoluta

A diecisiete días de haber cerrado un año y comenzado otro, puedo decir que del 2019 me llevo tanto que deja el listón muy alto para el 2020.

Aprendí que lo que no mata, te hace más fuerte. Que si le sonríes al espejo, la vida te devuelve la sonrisa. Que tienes un gran día, porque tú decides que será un gran día.

La táctica del año que se fue, decido aplicarla al año que comienzo. A diecisiete días de estar sintiéndolo, lo presiento, será el gran año que yo quiero que sea. Viajaré todo lo que me proponga. Disfrutaré en la misma medida y sufriré cuanto menos lo que el destino dicte, pero apartando de un zarpazo cualquier pequeño mal momento, en el momento adecuado. Hemos venido a vivir.

Deseo seguir siendo la persona sencilla que ama con locura, a quien quiero de verdad, a quien no, simplemente, no molesto y me alejo. Doy vida allá donde llego y regalo abrazos porque siempre me han dicho que recargo pilas al abrazado.

Me encanta escuchar a quienes también me escuchan y me alejo de quien no empatiza. A los que siguen a mi lado, a pesar de mi carácter (que lo tengo) sois grandes, a los que ya no siguen, porque el destino los alejó, también les deseo lo mejor. Y por supuesto, voy a seguir sumando. Siendo feliz, porque soy muy feliz.

Voy a seguir escribiendo, e intentar seguir aportando lo que creo que aporto. Un poco de sentimientos, una dosis de realidad, un poco de fantasía.

El año 2020 es un año bonito, redono, sofisticado. Si quieres, tú año.

A por esos retos, sueños, miedos y todo cuanto sentimos. Podremos con todos ellos.

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