Uniendo pedacitos de hielo

Tu no estás en mi y no sabes lo que pienso, lo que siento, lo que debo, lo que puedo y deseo.

Y no miento si te digo que tengo frío de lo que veo, y no engaño cuando expreso mi temor a equivocarme y no salir, no alcanzar esa gloriosa verdad. Y aún así,  no intentarlo me desquicia, no lograrlo es imposible, quedarme quieta no es mi lema.
Perdido en tu arrogancia te crees en el derecho de juzgarme, acechando movimientos, desde la distancia, y no entiendes que te desoriento en todos ellos, que te oculto sentimientos, que te engaño en mis estados y aún así, no me enorgullezco de ello.
Tú, que no te dejas dominar. Tú,  que vives sometiendo y deseando gobernar. Busca tu equilibrio. Quierete un poquito. No observes mis andares, ni te alegres de mis pesares, porque fuiste uno de ellos y te enterré lejos, entre lágrimas y lamentos.
¿Y ahora quién es el humillado?
Yo, eso ya lo sé. Aunque tú jamás lo reconocerás.

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