No es indiferencia

Son sus labios temblorosos los que niegan besos de verdad.
Sus caricias, de otros tiempos. Dieron calma. Paz.
Es ahora que nos mira en la distancia. 
No es indiferencia.
Es olvido.
En sus ojos esa esencia. 
Y en sus cantos la humildad.
Aun recuerdo nuestra infancia. 
Un deseo irrefrenable, la presencia de la abuela. 
El anhelo de su olor.
Estrecharnos en su pecho. 
Me llenaba de calor.
Esos gritos sugiriendo autoridad. 
En la cocina ya no hay vida.
Faltan movimientos, olores, sensaciones y demás.
Fue su música. 
Su alegría.
Su bondad permanece en la memoria.
Es su amor el que jamás morirá.
Aunque ahora no recuerde.
Aunque ahora nos rechace.
Aunque esa ausencia nos conmueva.
Ella sigue siendo ella.
Es su amor el que jamás morirá.
By Miriam Giménez Porcel.
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