Micromachismo

Hoy el es día internacional contra la violencia de género.

Se dice que, hasta día de hoy, se contabilizan 1027 mujeres asesinadas a manos de sus parejas o exparejas, desde el 2013. Una auténtica barbaridad.

La realidad es que la violencia machista viene de años tan lejanos que ahí radica el problema, que ni nosotros mismos hemos sido capaces de erradicar el machismo. Que aun existen mujeres que son más machistas que los propios hombres y critican a otras mujeres que, para ellas, consideran indecentes, provocadoras, malas madres o poco mujeres. El micromachismo empieza en casa y en la mente de cada uno de nosotros. Lo que llevamos viviendo hace décadas en nuestro pais, debe comenzar desde la cuna a erradicarse.

Desde la propia mala palabra que un padre dirige a esa madre, ante sus hijos. Para mi, son las faltas de respeto, sin que exista violencia propiamente dicha, un preámbulo de violencia.

Puede comenzar en una palabra, una costumbre, y ese niño captarlo como algo normal. Si su padre es capaz de llamar tonta del culo a su madre, él mismo llamará tonta del culo a esa niña que dice que tanto le gusta, igual que a su padre le gusta su madre. O ese padre que le dice a su mujer: «que te calles, pesada» y esos hijos que lo repiten a esa misma madre y todos lo toleran.

Eso es el micromachismo, tolerar una falta de respeto, apenas imperceptible, comenzando por los adultos y siguiendo por los niños, que crecen empoderados de creer que a una mujer se la puede tratar así.

Es una señal inequívoca de que lo estamos haciendo mal desde las casas. En el momento en que un hombre falta el respeto a una mujer y eso no se detiene, tal cual avanzará, en más faltas de respeto, sumándose los hijos y de los hijos a las parejas de los hijos.

A día de hoy cada vez se suman más adolescentes maltratadas y/o asesinadas por sus parejas. Vigiladas. Controladas. Mangoneadas y tratadas sin ningún respeto. «Orientando» en cómo se deben vestir, porque si se visten según cómo, le están faltando el respeto a él. Controlando sus rrss, sus mensajes, sus horarios, sus llamadas. Anulándolas de tal modo y separándolas de sus familias y amistades, que acaban siendo títeres de sus propias parejas. Y ya no saben como salir.

No quiero pensar en una mujer que está en esta situación y su sensación de vulnerabilidad y de miedo, porque te hacen sentir de tal modo que la culpable eres tú, que ya no sabes como volver atrás, como cambiar a esa persona que creías que te amaba, pero te maltrata, pero a la que tú sí que amas y crees que va a cambiar. Ese maltratador no cambia, jamás. (es mi pensamiento)

Vamos a empezar por querernos todas más. Por valorarnos mucho. A nosotras mismas y a las demás. A apoyarnos. A no consentir, ni pensar que porque una mujer va vestida como le da la gana, es una guarra, ni porque se va con tres amigos de fiesta, quiere fiesta con ellos, el NO es NO, y el respeto ha de ser mutuo.

¡Si! a la igualadad, si a que no vean a la mujer como trozos de carne de la que disponer, si a comenzar desde el hogar a subir a los hijos/as como seres independientes que no necesitan de nadie, que son seres únicos y que siendo hombre o siendo mujer podrán llegar donde quieran. Valorarlos por igual. Respetarnos por igual. Si a que en las empresas se otorgue la misma visibilidad al hombre que a la mujer. La misma voz y voto. El mismo sueldo.

Comencemos a cambiar desde la cuna, lo que llevamos desde hace muchas décadas viendo en los propios progenitores, en las propias empresas, en la misma calle. Respeto al género femenino. Respétemonos más.

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