Mi mejor amiga

Busco la sinceridad de la gente, pero supongo que ser sincero ofende y a veces un amigo lo que menos quiere es ofender a otro amigo. La definición de amistad cada uno la tendrá más o menos clara y se la aplicará a si mismo como buenamente quiera.
La cuestión es cuando ves a dos amigas, supuestamente muy buenas amigas, y una de ellas viste tan tremendamente ridícula que cualquier trapo que se ponga la otra amiga que va a su lado, va a ser apropiado siempre.
La moda es eso, una palabra que puedes seguir a pies juntillas sin importante si se adecua a ti o no o bien adaptarla a tu propio estilo siempre jugando con ella.
Entiendo que a cierta edad no se tiene criterio y de ahí las peleas entre padres e hijas por aquello de que «tú así no sales», discusiones que probablemente viva de aquí a unos años y espero poder hacer entender que una cosa es salir moderna y otra muy distinta es salir ridícula o vulgar. Todo se andará.
La amiga en cuestión que iba tan moderna, junto a su amiga la divina, podrían darme para hablar toda una noche, pero al final todo lo resumo en eso. Falta de sinceridad. Prefiero que se ofenda una amiga, a salir con ella y que las miradas de los demás la ofendan. Soy de la opinión que por muy de moda que sea una prenda, si a alguien a quien quiero no le queda bien, bajo mi punto de vista, se lo diré. Y a esa chica con ese pantalón, con medio culo fuera, pero medio culo del tamaño de Alemania,  a esa chica le podían haber dicho que con una falda, un vestido o cualquier otra prenda hubiera estado divina y hubiera captado las deseadas miradas, pero en positivo. 

Al final, como mujer, a todas nos gusta gustar, quien diga lo contrario miente. Para gustar a los demás, soy de la opinión que antes te has de gustar a ti misma, solo así te comerás el mundo o te reirás de el, según se mire, pero hay que tener algo así como clase, dignidad, honestidad con uno mismo y saber que aunque se tengan 16, 18 ó 25 años no todo vale.

En fin, mis malos pensamientos también me dicen que a la bruja de la amiga ya le estaba bien que la otra fuera ridícula esa noche, ya que todas las miradas las captaba ella y se sentía la reina.
Vamos a sacar la vara de medir. ¿Amistad o falsedad?

Viniendo más o menos a cuento, respecto a este tema, me ha gustado este post JESUS DIAZ DEL CAMPO de LA VANGUARDIA que a continuación añado, para que se pueda comprobar que aunque una prenda no te vende si te vende realmente. ENLACE: http://blogs.unir.net/jesus-diaz-del-campo-lozano/derecho/1007-nuestra-ropa-habla-por-nostros

Compartir

Deja un comentario

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies