Las líneas del mundo

No encendí la tele aquel día.
Decidí mantenerme en un letargo continuo de limpiarme de tanta negatividad y griterío general que, en ocasiones, me produce mantener abiertos los medios que me proporcionan la realidad del mundo. Y si lo paramos a cavilar, lo único que provocan en muchos de nosotros es más malestar e inseguridad.
Pensé que sería correcto no pensar. Aunque sin pensar jamás se puede estar, lo correcto sería decir que pensé en vegetar.
Y finalmente no fue así. Sucumbi a mi curiosidad y a mis ganas de avanzar y me incorporé al mundo. Lo tomé en mis manos y leí.
No me facilitó la noticia del día, ni siquiera lo exigi.
Simplemente lo que me proporciona un libro, es la magia de una historia nueva, inventada, surrealista o muy real.
Te aisla de todo y a la vez te une al mundo. Leer es la vida, para el buen lector, como a los pulmones el aire para respirar, para funcionar.
Ponme la bebida bien fría, el café ardiendo y el libro ordenado y sincero. 
Feliz lectura siempre!!
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