Lágrimas de cocodrilo

Aún lloro como cuando era niña.
Lo reconozco.
Aun siento lo que quería conseguir.
Lo recuerdo.
No lo he conseguido.
Tuve miedo.
Decidí Huir.
Aún tengo en mi mente todo cuanto quise decir y callaron mis palabras.
Ocultando sentimientos.
Me hicieron parecer tonta.
Me hacían sentir rara.
La inteligencia afloraba.
No era tonta, ni la rara.
No fui grande, ni bonita, ni siquiera resultaba.
Aun pienso en los intentos por buscar el cariño, 
no obtenido en otros besos. 
No mendigues amor, sería ahora el consejo.
Exigí demasiado, a quien no debía exigir.
Aun lloro por las noches, como cuando era niña.
 Recordando lo que fui.
Aun hoy me dan miedo los patios de colegio.
Noto su presencia allí.
Las miradas.
Las palabras de desprecio.
Tal vez asco.
No me quiero.
Aun siento que fuerzo el afecto.
A quien no se merece exigirle así.
«Por aquellos niños que padecen cada día, en silencio, ese problema que no debemos permitir. Nuestro hijo puede ser el maltratado o el maltratador. No al bulling»
By Miriam Giménez Porcel.
 
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