la sonrisa de Jessica

Me olvidé de tu presencia.
De tu perfume impregnado en las estancias de nuestra casa.
En tu lado de la cama
y en mi almohada.
Todas las mañanas le robabas unos minutos al reloj.
A los pocos de haber marchado yo.
Y te desperezabas, sola, dejando tu alma.

Hoy no recordé ya tu sonrisa.

Ni tu cara.
Pero si tus manos.
Cada caricia.
Tus palabras.

Tengo miedo de perderte ya del todo.
Tengo sueños donde veo que otros brazos me sostienen.

Y me gusta.
Lo necesito.
Me odio.
Por empezar a reemplazarte.
Por no recordarte tanto.
Porque me repiten que es ley de vida.
Y yo me lamento de tu marcha,
cada día de la mía.
Espérame serena, única, auténtica,
y sencilla.
Que aunque otros labios me sorprendan.
Otras manos acaricien, lo que a ti pertenecía.
Son las tuyas, vida mía, las que siento todavía.
y aunque me repitan que esto es ley de vida,
aun espero tus consejos,
porque nadie me convence.
 Dime Jéssica,
mándame una señal, ¿tú qué harías?
By Miriam Giménez Porcel.
Compartir

Deja un comentario

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies