La musa

¿En qué estabábamos tu y yo? 

que no sé si íbamos o veníamos. 
Si nos mirábamos y sonreíamos, 
o nos evitamos para autoherirnos.
¿En qué estamos en este momento? 
en que la edad ya te permite saber lo que está mal, 
de lo que está bien y,
aún así, 
seguimos buscando excusas, 
echando culpas, 
señalando enemigos,
inventando motivos.
Reflexiona, dime,
¿valoraste bien 
el momento que el tren paró 
y yo me lancé de lleno a esa puerta?
Tu puerta.
Abierta.
Debía ser ya.
Y ahora.
 O dejarte pasar.
Y no lo pensé, actué como sentí.
Jamás me arrepentí.
Una aventura maravillosa,
auténtica.
Una soñadora.
Pero después,
jamás observé en ti
 ese orgullo de saberme única. 
Nunca me sentí merecedora.
Me rendí.
Cuando comprobé que jamás sería tu musa.
 Y ¿ahora?
Como dos extraños frente a frente.
¿Dónde quedó el placer?
Ese que nos secuestraba de todo y de todos,
día y noche.
¿Y el amor?
Tal vez nunca existió.
Que sé yo.
Tonta niña estúpida,
que creyó ver en tu persona,
el mítico príncipe azul
con su invencible armadura.

By Miriam Giménez Porcel. Para http://elpoderdelasletras.com/

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