Invierno helado

Llegó el invierno y con el la añoranza de los abrazos. 
Despertó el sol a pedazos, casi pidiendo permiso a ratos y yo anhelé el pasear de la mano. 
Surgió el momento de encontrarnos de nuevo, bajo el manto frío de la nieve cayendo. 
Malditos encuentros cruzados.
Ni nos miramos. 
Tal vez fue tu rostro avergonzado, el que creí ver. 
Tal vez fueron mis lágrimas cayendo las que despiadadamente me jugaron un mal paso.
Ya no me abrazarás como antaño.
Ya no sentiré ese calor que fundió tantos inviernos helados.
¿Porqué? Se pregunta el alma.
¿Porqué no? Se responde con calma.
Simplemente aquello murió. 
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