Esos miedos

Fantasmas se liberan de tu alma, fantasmas que vienen, suave y lento para hacerte sentir culpable y sin aliento hasta conseguir esa confesión, siempre fui así.
Temores que tenemos, disfrazamos, camuflamos y hasta toreamos para acabar encubiertos de ellos, en falsos comportamientos, que flaco favor nos hacemos, todo sale, todo fluye, nada muere sin saberse.
Qué oportuno salir a flote, aquello que ocultabas, cuando menos lo esperabas, qué necios, nos pensamos liberados, ya sin ellos.
Son los miedos lo que paralizan. Lo que impiden respirar, seguir, jamás avanzar. 
No hay espejos en mi alma, no quiero reflejarme en ellos, pues miro y más me observo, y no quiero encontrarme, por que vivo ajena, a mi rostro, a mis lágrimas a tanto alimento negativo que ha ido minando mi sentido y ya no quiero. 
Huye lejos dice mi lado bueno. 
Mata esos miedos.
Huye, sonríe y empieza de nuevo.
Texto escrito para compartir en mi colaboración semanal de la página «El poder de las letras»
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