Escribe tu destino

El destino.  La eterna pregunta.  ¿crees en el destino?
¿Cuántas veces la oirás? y según como te pille el cuerpo y la vida, responderás una cosa u otra.
Lo que está claro es que la vida pasa tan rápido que yo no sé si todo lo sucedido estaba escrito o no y lo que está por llegar se está escribiendo.

Sólo pienso que de aquí a diez años pueden haber varias posibilidades, pero seguramente si yo no hago algo, si yo no genero oportunidades a que sucedan cosas diferentes, sucederán la cosas cotidianas que ni son pocas ni son malas, pero al fin y al cabo, son las del día a día.
Pasará la vida, el tiempo, eso es lo que pasará y sólo dependerá de mi haberlo aprovechado y disfrutado o no.
Pero estarás conmigo de acuerdo en que si ahora miras y piensas en todo lo acontecido estos diez años atrás, de lo mucho que has disfrutado, cambiado o avanzado es porque tú lo has provocado, ¿o no?
Uno no disfruta de piso nuevo, si no se lo compra o lo alquila, ni celebras una boda si no la gestionas, ni conoces a una persona porque te haya venido a casa a venderte enciclopedias, ni te vas de viaje a Londres o a Segovia, así por arte de magia que apareces allí, evidentemente mucho menos tienes un hijo si no vas a buscarlo, con pareja, sin pareja, inyectado o no inyectado, todas estas situaciones hay que provocarlas, sino, no suceden. Pues a eso me refiero, que esperar a que sea el destino el que nos guie puede ser lo fácil, pero no es nada tentador.
¿Que está escrito? Pues seguro, estoy de acuerdo en a todos nos llegará nuestro día,  ahí esperándonos, más o menos trágico, está claro que todos pasaremos por alguna enfermedad o la enfermedad de algún familiar y lo sufriremos, pero es que eso no es el destino, eso es la lógica, los años avanzan y suceden cosas, unas buenas y otras menos buenas. Pero debemos aceptarlas, es ley de vida.
Si nos planteamos que nos esperamos esas cosas, y además provocamos otras, se hace la conjunción perfecta, la de sentarse a observar la vida y pensar, ostia puta, que bien me lo he pasado, que pena lo que he llorado, pero qué fuerte, lo fui superando y con que gusto lo que he disfrutado.
Me gusta pensar que de aquí a muchos, muchos años estaré orgullosa de cuantas oportunidades he generado y no me he quedado esperando.

¿Y tú?  ¿Crees que has confiado demasiado en el destino?  ¿Te estás conformando? 

Cámbiale el rumbo.
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