Esas charlas


 

-Comienzan a volar ya alto. -piensa el abuelo.
-¿Llegarán tan alto, abuelo?
-Nunca llegan tan alto.
-¡Me gustaría aprender a volar!
-No te hace falta, de algún modo vuelas.
-Ya, pero no.
-Me ves, cariño y eso ya es volar.

Santi mira al cielo y sonríe, por hoy ha sido suficiente, se siente orgulloso. De tener el privilegio de hablar con él. Y sigue mirando esas gaviotas que le fascinan, aún sin entender muy bien porqué.

-Mañana vuelvo, abuelo. En el mismo sitio, a la misma hora, recuerda. 

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