Curso soñado

Dejándonos llevar por las vías a una velocidad propia, cauta, precisa, cómoda, y con un mismo destino pero un futuro incierto, así percibimos el primer día, ella con nerviosismo aparente, yo con emoción de madre inevitable. Sensibilidad por todos los poros, no lo puedo ocultar, cada primer día lloro. Suelto esa lagrimilla que esconde un poco de todo, alegría por ella, pena de lo rápida que va la vida, melancolía y egoísmo por mi deseo de que siempre fuera pequeña, pero orgullo porque sus valores, que a veces me enerva, son buenos, son claros, y hasta a veces exagerados y no le ayudarán, sufrirá demasiado, pensará demasiado, cuando probablemente no piensen tanto en ella.
La vida me demuestra día a día que es maravillosa, que la amo desde siempre y hasta siempre.
De momento hoy es el primer día. El resto de experiencias dejemos que lleguen, que como hoy, se superarán, y siempre hay un principio de algo y lo bonito es disfrutarlo.
Feliz primer día de curso y buen año!
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