Buscando Pokemon

Qué triste, que de la única manera que nos veamos sea buscando pokemon. 
Y hasta puede que no se vean, no nos encontremos. 
Solo coincidiremos perdidos en el mundo virtual del móvil, del no rozarnos, no sentirnos, ni llamarnos. 
El mundo está muy loco, o tal vez siempre lo estuvo, y no supimos verlo.
Lo que está claro, es lo que no se está viviendo.
No se practica el encuentro, apenas el beso, ni el reirse cara a cara, ni rozarnos queriendo.
Tal vez, el mundo siempre estuvo desorientado, pero ahora estamos perdiendo.
La cabeza. Sentimientos. La ignorancia va en aumento. Intolerancia. El silencio. No saber que decirnos, si nos vemos. El mirarnos. Aburrirnos. Mirar a la pantalla. Destruyendo momentos.
Insensatos. Sin reflejos. Da lo mismo, si me miras, si no miro, si no hablas, si no quiero, da lo mismo porque ya no cuenta el sentimiento.
Atrevido, ahora mismo el que ama desde el alma y lo demuestra y lo canta y lo dice y lo subraya. 
Osado, el que quiere vernos, el que escucha nuestros enredos. 
Poco valorado. 
Cuánto se le echará en falta, cuando no haya tiempo. 
Cuando siga la frialdad prevaleciendo, antes que la ternura de un simple beso. 
Qué sencillo darnos cuenta. 
Qué difícil corregirlo. Lo sensato es acogerse a lo que ya todos hacemos.
Miras la pantalla, miro la pantalla, derribando de un plumazo nuestro encuentro.
Hoy se le llama buscando Pokemon. Mañana será cualquier otro cuento.
By Miriam Giménez Porcel. Para: https://elpoderdelasletras.wordpress.com/
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